Dime si coinciden los dulces frutos de amargos sufrimientos con los tuyos. Si coinciden exactamente. Como si estuviera contigo. Nada más quiero dejar aquí ahora. Practica fórmulas útiles. La juventud es el tiempo en el que haremos aquello de lo que nos avergonzaremos o nos enorgulleceremos el resto de la vida.
Apurar, acorralar lo desconocido es una quimera. Como pretender cazar lo fantástico, habiendo sido cazado primero por ello. Impresionado, sometido. La historia son fórmulas del pasado. Fórmulas personales que se hicieron un grupo. El mundo es tan pequeño como su testigo. No el imaginado, sino el que imagina.
Me ha dado la inteligencia, la sensatez. No quiero desperdiciarla. Si me equivoco, empezaré de nuevo. El que no conoce es conocido. Descubierto. Alcanzado. Acogido. Amado. Deseo con vehemencia salir del misterio, porque estoy atrapado en él. El velo invisible de mi interior. Casi me anula, pero sigo aquí. Habita en mí, pero yo lo arrastro en mi pensamiento. Al mismo tiempo, lo persigo y me persigue. Como si ninguno de los dos se moviera en absoluto.
El talento de existir es este: la lucha es la igualdad esencial. No hay resultado fuera de la verdad. Parece confuso, pero sigue uniforme, inalterable. El pasado alcanza el presente y el futuro. Nada extraño, fuera de nosotros. Los que sufrimos iguales.
Critica el mundo real. Un mundano juzga a otro. Falsos ojos de fuego se cansan de consumirse. Nada consumen que sea duradero. Lo llaman psicología y es la debilidad, el sufrimiento humano. Un diálogo es un intercambio de opiniones. Las mentiras acaban pronto. El resto permanece. Superficie es profundidad al revés. Nuevo contacto. Dialéctica.
He aquí la formación de la personalidad: pensamientos, sentimientos, actitudes, acciones y consecuencias. Acaba en la sociedad. Las interacciones se multiplican. No se anulan unas a otras. Se complementan. Mantienen una vasta red. Sorpresa es orden oculto. Mundo invisible.
La flecha envenenada de mi corazón me obliga a decir esto: el veneno me matará o lo vomitaré, al final. La herida es el desvío. Herida del orgullo, origen de todos los demás sentimientos. Altivez destructora de mundos. No hay más profundidad que la conciencia. Todas las heridas son interiores.
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