El habla es la expresión de los sentimientos y los pensamientos. Su descripción y su transmisión. El camino más corto es el camino natural, sensato. Uno lo empieza y otro lo termina. Lo continúa. Este es el nacimiento de la comunicación, del sistema linguístico. La comunicación es básicamente una reacción al medio. El reconocimiento de uno mismo como transmisor de la realidad. De la experiencia.
De la palabra hablada surgió la palabra escrita. Hubo una especie de duplicación de la realidad. De la realidad surgió la ficción, una realidad inventada, simulada, ordenada. En esta realidad siempre hay un discurso, una intención. Esto se debe a que la palabra, el discurso, tiene el fin de comunicar. Aunque este es su fin principal, de él derivan fines secundarios como el estético. Recuerda que tú te lo has dicho a ti mismo.
Por lo tanto, la palabra escrita y todas las representaciones en general y en particular, esto es, los discursos estéticos, son la representación estática de algo dinámico, ya que los pensamientos y los sentimientos cambian, como todos estamos forzados a admitir desde nuestro propio interior. De aquí, surgió la necesidad de dar respuesta al poderoso recurso que detenía, congelaba la realidad en una representación. Se tomó la parte por el todo. Ya es historia y no se puede cambiar. Sólo le falta revisión. Es una especie de alimento espiritual. Cada individuo está obligado a hacerla.
La metáfora es la utilización de unos elementos para hablar de otros que le son ajenos. Todos los discursos terminan inexorablemente en uno mismo. Los sentimientos se alternan, pero no cambian. Son pocos. Son la realidad de una sensación individual que se comparte con una comunidad. Un proceso de identificación y de madurez que necesariamente es dramático, apasionado.
Todos los pensamientos terminan en intenciones reales. No se pueden cambiar los sentimientos mientras duran. Lo agradable y lo desagradable no puede elegirse. Es una imposición natural, interior, poderosa. Un sometimiento instintivo.
Todos los pensamientos terminan en intenciones reales. No se pueden cambiar los sentimientos mientras duran. Lo agradable y lo desagradable no puede elegirse. Es una imposición natural, interior, poderosa. Un sometimiento instintivo.
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