Poder decir lo que uno quiera es decirlo. No hay necesidades oscuras, sino verdaderas o falsas. Se empieza por el error de cálculo. La inocencia es olvidar el orgullo. No puedo escribir como antes. Lo he intentado de veras. Ya no escribo sólo para mí, valga poco o nada. Sea o no una copia defectuosa, inferior. Incompleta. No soy el primero. Quiero saber, hombre real. Estoy en este lado, todavía. Trance. Tránsito. Debo seguir adelante. Por el misterio. Por el vacío que nos llena. ¿Insiste más él o lo que no es él?
Entretenimiento es distracción cómoda. Puedo vivir con ese pensamiento. Es menor que todos los demás. Empiezo a recordar de nuevo. Amo a los que se contienen y saben lo que hacen. Creer en lo que se hace es el mayor reto de la mente humana. Es un estado de soberanía para el alma. Una libertad que no es fabricada, artificial o sintética. Una libertad real, lejos de todos los discursos vehementes. Se hace, no se predica. No necesita nada más. De otra libertad. Corona todas las necesidades.
Se asoma al futuro con valor y serenidad. En confianza. Calla palabras vanas. Soporta todas las amonestaciones posibles e imposibles. Sensatas y descabelladas. Lo soporta todo. Soy incapaz de resistirme ante la compasión por la miseria humana. Se abre ante mí como flor en el desierto seco. Su belleza es invencible, salvaje y enigmática. Una naturaleza para todas las especies. La ciencia es el mundo. La máquina del Universo. El salto de los Ritmos. El eterno espacio intermedio. La verdadera Creación.
Abundancia de gotas en un mar vacío o que se vacía. Recuerdos que se desconocen entre ellos en un limbo intermedio de vuelta al infinito. La fantasía es el deleite de la memoria. Arte, fetichismo vulgar que se quiere hacer pasar por sublime. El imitado gana al que imita. Toda la historia es una sola. En la celda de mi alma, el error no es extraño. Es la esclavitud.
Sé que no he aprendido todo lo que debía. Enseño lo que no sé con la esperanza de ser instruido por alguien más sabio y capaz. Más valiente y decidido. Sigo buscando. La distancia entre los extremos está presente ante mí. Limitada, simbólica. No se mueve. Acepto la oscuridad del enemigo, porque no puedo negarlo sin negarme. Sino entregarme a él.
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