Ex machina
Mi confesión no está completa. No he terminado. No puedo retenerte contra tu voluntad, pero me gustaría profundizar mucho más. Todo está dentro. Puede que a nadie le importe mas que a mí, pero sólo consiento que se me juzgue por lo que amo. No sólo a veces, sino siempre. Todas las sonrisas son cómplices, hasta las más pequeñas.
La rapidez de la vida es su riqueza. Los planes me parecen fríos y crueles, pero existen y hay que afrontarlos. Los pensamientos nobles son los pensamientos vivos. Hay que defenderse solo. Hay que actualizar la defensa. La realidad supera la ficción. Es decir, la ficción pasa. La realidad sigue adelante. Es una doctrina del pasado, presente y futuro. Resiste los cambios y estos no la resisten. No es sintética. No es incompleta ni pasajera. Se puede profundizar en ella sin límite.
Divagamos porque nos encanta. Es algo morboso para nosotros. Algo pasional y por completo humano. Pero incluso en algo así debemos dar excusas. Amamos los razonamientos bien presentados más que los reveses de la pasión, en especial cuando esta parece rebelde, traidora, enemiga. Pero la pasión no puede ser nuestra enemiga, si somos nosotros mismos los que la desconocemos. La realidad termina en los sueños.
No quiero ser monstruoso. Por eso lucho. Para no presentarme así. Pero todos saben que soy como ellos, antes de conocerme. Y que el avance es difícil o imposible. Que sentirse seguro es importante. Y que todos somos vulnerables. Mortales. Pero tenemos un orgullo irreverente que explota. Llegamos a amarlo y a someternos. Esto es un hecho indiscutible. Nos lleva por caminos oscurísimos, pero también nos saca de ellos. No deja de ser puro. Nos obliga a seguir buscando. A escudriñar en el interior. A veces, las palabras son juegos de contenido. Más reglas.
La historia de los hombres, de cada hombre, es violenta. En sueños nadamos por un mar embravecido, vigorosos en la juventud, para salvar la vida. A veces, descansamos en aguas tranquilas. Muchas, abusamos, pero no pedimos explicaciones. No hay salida del mar. No se puede engañar a la naturaleza. No varía en lo más mínimo. Pero sí lo hace nuestra ignorancia. Siempre por matices. Frase por frase, tuyas o mías, lleguemos juntos a la verdad. Al menos, a contemplarla a distancia. Sólo había que volverse. Que quede constancia. Continuidad. Este es para mí el sentido que vale la pena creer.
Los ojos del mundo son el mal. Todas las imágenes son violentas y pasan rápido. Intervienen abruptamente. Así conocimos el amor. Primero fue un intruso. Apego es costumbre que se convierte en necesidad, deseo y sufrimiento. Luego nos volvemos mendigos. Porque no siempre fuimos así. La decadencia va de lo divino a lo humano. La causa de la civilización es revertir el proceso. Mantenerse a flote.
Pero lo que empezó un Dios sólo él podría acabarlo. Lo que no viene de él, viene de su ausencia. Ninguna de sus criaturas es de fiar. Ninguna está por encima. Ninguna cesa de perecer ni de conocerse. De mezclarse con lo confuso. Lo sensible. Lo impredecible. Cada cual por sí mismo comprueba que el orgullo no basta. Que no se abastece por su cuenta. Incluso él es dependiente. Siendo el sentimiento más vivo y persistente de todos. No llamemos psicología a lo que es simplemente vergüenza o falta de ella.
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