lunes, 5 de septiembre de 2016

Jugar con grandes


Adaptarse es tener un poder inferior al que se conoce. Sólo puedo partir de la memoria. Soy un peregrino, no un guardián. No ha habido ni habrá poetas sin inquietud. Soy una prisión cotidiana en este cuerpo limitado de humanidad. En él, recibí forzosamente y contra mi voluntad, el nombre, la calidad de hombre. Pero también todo lo que recuerdo por libertad. El amor creativo de los sueños. Mi gratitud se pierde en la inconsciencia. 

Sólo puedo volver atrás con mi memoria. Nadie estuvo satisfecho con esto. Imaginó quedarse a medio camino de los demás. Los misteriosos iguales que la esencia repartió por el azaroso y ordenado destino. Mar de aguas brillantes que chapotean en la razón infinita, flexible y vasta. La dualidad del todo en perfecta armonía. 

Quiero confesar lo que no he sido, porque lamento no haber llegado. Pero veo los rastros que otros dejaron, las gloriosas ruinas de sus triunfos, la lucha por el control del sentimiento apasionado y rebelde. El néctar que embriaga el espíritu humano de todas las épocas. Sobreviviendo en huida permanente e incompleta. La ruina de la pasión es donde ésta se erige, triunfadora. Necesito mirar atrás. 

Soy irresistible continuador. Creí que era sencillo cuando aún no había empezado a caminar en la filosofía. El Bien, de cerca o de lejos, parece inalcanzable y puro. Su luz debería ocuparlo todo, pero deja huecos por donde existen criaturas incompletas de amor. Cómo retornarán? Qué secreto abismal, impenetrable se esconde en el movimiento de sus caminos? Obra suprema es el misterio. 

Lo supe en un momento, pero del modo en que yo era entonces, respecto a lo anterior, lo conocido. Esta es mi más sincera definición de la Belleza. Un sueño perdido de la infancia que persigue impurezas y las destruye. Ojalá acabe con todas ellas. 

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