sábado, 17 de septiembre de 2016

Decadencia por dentro

Mi dolor

El misterio era suficiente. La decadencia por dentro se repite como un ritmo infinito.

El silencio duele cuando se espera respuesta.

Pero duele más aún recibir la respuesta contraria de la que se desea.

La oposición incómoda continúa. La rebelión absurda, que viene de lo remoto. La supervivencia.

Las pasiones son la enfermedad del alma.

Una especie de niebla que no deja ver, que aturde y enfría. A veces, su calor es insoportable y abrasa.

No puede haber pasión intermedia, en calma. Pasión equilibrada. La pasión intermedia es su ausencia.

Su naturaleza es el exceso. La violencia. La exaltación.

Mis miedos son los de todos los hombres.

El soberbio se siente solo. Mal pagado. El que ignora su propia soberbia. Porque no lo sabe todo de ella.

Puede que me equivoque, pero sé que existe lo correcto.

Quiero lo que nadie pueda negar.

He rebuscado en el abismo.

Cuándo miraré hacia arriba, sin rehuir la vista?

No puedo ser de otra época.

El pensamiento es el fin de la realidad.

La realidad es el principio del pensamiento.

Las ideas atrapan. No son atrapadas.

Todo lo que está por debajo de la idea es imagen. Imitación. Copia.

Incluso la más cercana sigue siendo inferior. Diferente. Opuesta.

El lado de las esencias es invisible.

Es la desnudez completa, pero interior.

Nos hemos rozado y quemado demasiado. Pero no podemos volver atrás.

El camino de la esperanza no nos pertenece. Pero lo buscamos y lo deseamos. Lo pedimos. Nada más nos falta. Pero nada produce mayor quebranto. Mayor soledad.

El texto es la verdad y la mentira, porque termina en el uso. La interpretación.

Nos estruja para sacar el mal del alma. Perfecciona su obra. No lo hacemos nosotros, pues olvidamos, erramos y desesperamos.

El dolor es justo, aunque se desconozca toda la causa. Pues sólo se conoce el final.

Cuanto más creo en los desconocidos, menos creo en los conocidos. Lo mismo pasa con el amor.

Deseo que grandes y pequeños caigan, para seguir teniendo razón. Me aterra volver a sentirme perdido, desnudo por dentro. Hastiado por la sorpresa, en medio de la faena equivocada, de la impresión indeseable.

Me quedé enredado como los anteriores. En el mismo agujero. Donde no bastan ni sobran palabras. Como sentimientos. Hogar y centro de la confusión humana. Desolación. Mil espinas de contradicciones, como cuchillos infernales. Ahora, sólo la muerte me librará de la Vida.

No planeaba nada de esto. Ignoro qué quedará.

Sólo deseo lo que parece bueno, incluso estando desesperado o en la completa ignorancia.

En un camino invisible, corro detrás de lo incompleto.

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