Por una vida plena
Te prometo este esfuerzo: hablar con franqueza. Con el corazón. Ya has escuchado
suficientes desvaríos, por dentro, por fuera. Ya basta.
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Aquel que se enfrenta al mundo perderá, porque es esclavo de su desconocimiento. Hay un vacío que no se puede llenar por dentro. El entendimiento, como el sentimiento del que procede, sólo persigue quimeras. Hijas bastardas de la imaginación.
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A aquellos hombres sin honor que ruedan por el mundo, aquel que aún revolotea, insumiso, en tu interior, tú ya nunca más lo verás igual. No desde la misma distancia. Eres mucho más fuerte que él y tienes una vida entera, el resto de tu vida, para luchar la buena lucha.
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Verás por ti mismo, de una vez, que damos y recibimos el misterio de la Imagen, indicación, principio, reinterpretación del Misterio. Símbolo.
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La vida ordenada, en armonía, no podrá ser nunca más ni menos que la envidia de una vida desordenada. Culpable.
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Tu trabajo es ser superior. Deja que la gente hable, que se malogre. Nada puedes hacer por casi nadie, pues cada uno cree elegir su perdición, no llegando a reconocer que había sido entregada a ella hace ya mucho tiempo. Es demasiado para reconocerlo con la poca sencillez que requiere.
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Nunca creerás más, a partir de ahora, esos juegos de palabras, miserias de los fatuos ávidos de vacío y excesivo reconocimiento. Se hinchan como la herida infecta de pus, que pronto habrá que cortar, si uno quiere salvar el cuerpo al que pertenece.
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Llegará el día en que hablar libremente, solo hablar, sea demasiado ofensivo para los oídos estúpidos, embotados de mentiras, adulaciones y audacias de la más diversa índole, cada cual más pintoresca.
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Usa todas tus fuerzas para el Bien. Toda tu alma. No vas a tener una segunda oportunidad. Te encuentras en el vértice, la cabeza de ángulo. Entre dos infinitos que se tocan en ti. ¿Qué harás finalmente con la raíz de tu divinidad?
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Prepárate para lo mejor, sin dejar de protegerte contra lo peor. Una cosa no es menos importante que la otra. Ya tienes menos tiempo. Menos del que creías. Hemos perdido mucho, pero no es tarde. Que el mundo siga siendo mundo. Mata a la bestia dentro de ti.
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Usa la palabra. Ya has empezado a hablar. Ahora no te pares. Después de todo, te acusas por dentro. Te hablas con dureza. Dirige, pues, tus esfuerzos dialécticos a una búsqueda superior, más fiable. Más digna de ti. Si no eres capaz, hazte capaz.
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Manos a la obra. No pierdas más tiempo. Levanta tu ánimo y sé valiente. Pues el camino al que estás destinado es el mejor y no es para cualquiera. Ahora, no veas nunca más tu camino como lo que fue. Sé, ahora, el camino a la vida plena. Deja atrás los pesos de tu corazón y elévate.
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¡Sursum corda!
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