viernes, 17 de junio de 2022

Por una vida plena

 

Te prometo este esfuerzo: hablar con franqueza. Con el corazón. Ya has escuchado 
suficientes desvaríos, por dentro, por fuera. Ya basta. 

 

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Aquel que se enfrenta al mundo perderá, porque es esclavo de su desconocimiento. Hay un vacío que no se puede llenar por dentro. El entendimiento, como el sentimiento del que procede, sólo persigue quimeras. Hijas bastardas de la imaginación. 

 

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A aquellos hombres sin honor que ruedan por el mundo, aquel que aún revolotea, insumiso, en tu interior, tú ya nunca más lo verás igual. No desde la misma distancia. Eres mucho más fuerte que él y tienes una vida entera, el resto de tu vida, para luchar la buena lucha. 

 

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Verás por ti mismo, de una vez, que damos y recibimos el misterio de la Imagen, indicación, principio, reinterpretación del Misterio. Símbolo. 

 

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La vida ordenada, en armonía, no podrá ser nunca más ni menos que la envidia de una vida desordenada. Culpable.

 

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Tu trabajo es ser superior. Deja que la gente hable, que se malogre. Nada puedes hacer por casi nadie, pues cada uno cree elegir su perdición, no llegando a reconocer que había sido entregada a ella hace ya mucho tiempo. Es demasiado para reconocerlo con la poca sencillez que requiere. 

 

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Nunca creerás más, a partir de ahora, esos juegos de palabras, miserias de los fatuos ávidos de vacío y excesivo reconocimiento. Se hinchan como la herida infecta de pus, que pronto habrá que cortar, si uno quiere salvar el cuerpo al que pertenece. 

 

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Llegará el día en que hablar libremente, solo hablar, sea demasiado ofensivo para los oídos estúpidos, embotados de mentiras, adulaciones y audacias de la más diversa índole, cada cual más pintoresca. 

 

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Usa todas tus fuerzas para el Bien. Toda tu alma. No vas a tener una segunda oportunidad. Te encuentras en el vértice, la cabeza de ángulo. Entre dos infinitos que se tocan en ti. ¿Qué harás finalmente con la raíz de tu divinidad?

 

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Prepárate para lo mejor, sin dejar de protegerte contra lo peor. Una cosa no es menos importante que la otra. Ya tienes menos tiempo. Menos del que creías. Hemos perdido mucho, pero no es tarde. Que el mundo siga siendo mundo. Mata a la bestia dentro de ti.

 

 
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Usa la palabra. Ya has empezado a hablar. Ahora no te pares. Después de todo, te acusas por dentro. Te hablas con dureza. Dirige, pues, tus esfuerzos dialécticos a una búsqueda superior, más fiable. Más digna de ti. Si no eres capaz, hazte capaz. 

 

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Manos a la obra. No pierdas más tiempo. Levanta tu ánimo y sé valiente. Pues el camino al que estás destinado es el mejor y no es para cualquiera. Ahora, no veas nunca más tu camino como lo que fue. Sé, ahora, el camino a la vida plena. Deja atrás los pesos de tu corazón y elévate.

 

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¡Sursum corda!




                        









jueves, 9 de junio de 2022

Ilusión por un futuro

Intentaré no robarte tu tiempo. Quiero contarte algo. Quizá te haya pasado y lo conozcas personalmente. ¿Sabes esa sensación de haber creído que nunca volverías a ilusionarte por nada, esa desesperanza que creías que ocuparía el resto de tu vida... 

                                                ...pero después descubrir que en realidad no era así?



 

Me llamo Víctor y tengo 32 años. Yo acabo de tener esa sensación. Inequívocamente, ha sido esa. Es un mundo extraño el que somos. Todo hombre es el mundo entero en su cabeza.

 

Se suponía que podría dormir pronto, finalmente, pero no ha sido así. He tenido que ponerme a escribir para ti. No podía dormir. Me acordé de cuando era muy pequeño todavía, y era el último día de verano. 

 

Estaba tan emocionado que no podía dormir, por empezar el curso, ver a mis amigos. Seguro que sabes a qué me refiero. Para mí, eso era la felicidad, la expectación segura de lo mejor. 


Pues hoy he tenido esa sensación. He pensado, para mí mismo, que el camino que debemos seguir todos, cada uno de nosotros, es el que se encuentra entre la serenidad y el entusiasmo, la pasión.

 



Ese camino es la certidumbre de uno mismo. Lo he pasado bastante mal, últimamente. No sé por qué, pero ha sido así. Lo confieso. Todas las apariencias del mundo parece que estaban contra mí. Aún no estoy tan seguro de que no lo estén. 


Siento que mi trabajo es luchar por demostrar que no es así. Que hay valor en mí que vale la pena demostrar, sacar, compartir. Que no debemos permanecer humillados hasta el final. 


Dice el Evangelio: Si te humillan, levántate, sacúdete el polvo y sigue tu camino. Porque todo no está perdido. ¿Quién está contigo, de tu parte? ¿Quién eres tú, realmente y de parte de quién estás aquí?


Es un mundo salvaje, brutal. Lleno de desesperación. Es demasiado ingenuo creer que esto durará mucho. Sin embargo, no puedo evitar pensar algo que me serena. Que esto era parte de mi destino. 


Llegar hasta aquí, exactamente así, con una especie de fe intacta, que se atempera, pero no se pierde. Quería compartir esto contigo. Quizá comprendieras cómo me siento ahora. La emoción es lo de menos, el motivo de mi alegría. Si lo digo, quizá suene fatuo, estúpido, infantil. Pero yo no lo siento así. ¿Dirías que un niño es estúpido con su juguete?

 

Gracias por compartir este momento conmigo. Seas quien seas, sé que eres mi hermano. Que haber llegado hasta aquí nos llena de orgullo, de gozo. Que hay mucho malo que dejar atrás y vencer, todavía. Si algún día puedo ayudarte a luchar, intentaré estar ahí para ti. La lucha siempre es difícil.