sábado, 5 de noviembre de 2016

Listopad


Se llena de sueños vagos y libres el descuido de mis educadores. Mis cuidadores, tan humanos como yo, que no pudieron ni quisieron resistirse finalmente al empeño de sus propios sueños. Todo eso que nos hace vagos y libres, en nuestra imaginación. Vivir es estar enfermo de vida, ser hombre, pero un hombre más. Otro hombre. No enseñar más que su propia ignorancia, el canon de su cultura. El rastro de amor que sondearon los anteriores. 

Más puede un grupo de hombres que un hombre solo, pero mucho más puede un grupo de hombres organizado. He aquí todo el sentido de la sociedad humana. Por mi parte, me cuesta usar el lenguaje para algo más que la construcción de significado, la recreación de la belleza. Pues, no lo usamos sólo para decir lo que queremos? 

Estoy lleno de reproches. No se separan los que lanzo contra mí mismo y contra los demás. La vida está llena de vanidad, de exceso de vanidad. El orgullo es la enfermedad del alma. Desear caer es ignorar por completo la caída. Contener, ser lo exterior y no su contrario. 

Todos divagamos sobre nuestros errores, porque en realidad no los conocemos, y sólo los sospechamos y olvidamos temporalmente. No hay superhombres más que en los sueños de los hombres, acusando y deslumbrando. Los hombres perfectos son imperfectos. He querido seguir con más fuerza de la que he querido que me sigan a mí, pues poco o nada tengo que enseñar, como puede verse. 

Callo y escucho, pero termino exponiendo mi consuelo y consejo, con tanto amor que hago callar y escuchar a mis semejantes, a los que me encuentro. Está ya lejos la juventud y la infancia, donde apenas recibía mi propia perplejidad. Ahora estoy actuando por mí mismo. He sido empujado a la vida real. Pasa de verdad. 

Un día ya no estaré aquí. Intento decir algo que tenga sentido, pero también pasión verdadera. Pasión de vida humana, de empatía humana. Hablemos de filosofía. Filosofemos, hagámonos hombres divinos a la semejanza de los verdaderos hombres divinos y pongamos todo el empeño de nuestro corazón. 

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