jueves, 5 de febrero de 2026

El mundo que pasa

 

No va a cesar la mentira de fuera, mientras exista la mentira de dentro. El deseo no negocia. No es compasivo. Ni razonable. Exige, arrasa. Impone. Es usado por otros en nuestra contra. Para fabricar la mentira de fuera. Duraría una eternidad. Siempre la misma. Cambiando para seducir. Amantes de la novedad, nunca estamos satisfechos. Nos volvemos verdaderos enemigos de nosotros mismos. Miserables. Maldecimos lo alcanzado, apenas poco después. Una y otra vez. 

El mundo te va a decir que no eres suficiente. Es lo que nos mantiene en movimiento. No importa lo bien que estemos, en realidad. No es vendible. No es popular. Hay que perderse. Hay que consumir. Hay que sentir. Doblegarse ante las experiencias sensibles. Como si la vida no fuera nada más. Y nadie lo sabe. 

Me pregunto si alguna vez podré verlo diferente, o esta certeza se irá posando en mí más profundamente, cada día. No sabemos ser felices. Ni sabemos lo que es la felicidad. La creatividad está en sentirse miserable de nuevas formas. Triunfar es convertirse en una mentira. Porque es bella, inalcanzable. Invencible. Y tiene infinitas formas. Perseguimos lo que no puede ser real. 

No tengo oportunidad de que el llegue el mensaje. No llegará nunca. Hay muchos otros por delante. Más atractivos. Deseables. El ruido y la furia. No tengo soluciones. No puedo salvar al mundo de sí mismo. Si soy parte de él, es como enfermedad mortal. No quedará nada. Sentimos como si fuéramos a sentir siempre. Nos dejamos engañar igual. Divagamos tonterías. Casi todo el tiempo. Se nos llena la cabeza de absurdos. Distracciones que no van a ninguna parte. Así pasa el tiempo. 




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