Bienvenidos a mi nuevo blog. Soy Victor y tengo 26 años. Me parece una ocasión especial para comenzar un nuevo blog y voy a explicar el motivo. Hace mucho tiempo que tengo uno anterior, pero he decidido empezar este con el fin de refrescar la imagen que yo mismo he ido haciendo de mi vida.
No estoy muy orgulloso de muchas de mis acciones. Quiero contar muchas cosas de nuevo. Suelo hablar demasiado y la mayoría del tiempo no sé lo que digo. Solo creo saberlo, que es algo bastante común, por otra parte.
Simplemente, lo que quiero decir es que me apetecía repetir esta experiencia para reforzar una nueva imagen de mi vida, tal vez más positiva, más útil. Como ya expliqué en el blog anterior, llevo escribiendo mucho tiempo como aficionado. Es mi mayor pasión, pero algunas veces me parece una carga tremenda.
Sobre todo me lo ha parecido en esta nueva etapa de mi vida. Todo lo que he vivido hasta ahora me parece un espejismo. Como si no hubiera sido más que otro espectador en ella. Sé que me he sentido así antes, pero no parece servir de mucho. Me he dado cuenta de algunas cosas que aún no sé muy bien cómo encajar y explicar. Me siento más extraño que nunca.
Suelo deprimirme, si me siento solo. Aunque pienso que esto es completamente normal, creo que no puedo curar mi primera o mis primeras heridas, las que nos persiguen toda nuestra vida. La vida, precisamente, me parece que son nuestros intentos de huir de ellas, de ocultarlas. Esto es lo que pienso de verdad.
Somos seres extraños. Tengo la oportunidad de hacer las cosas mejor y no quiero equivocarme. Todo es nuevo para mí. Me gusta ayudar a los demás, sentirme parte de un grupo, recrearme. No soy especial en eso. El que se cree diferente quiere ser uno más. El mundo es para los farsantes.
Lo que intento decir es que nunca me he sentido tan desbordado por mis pensamientos y sentimientos, aunque los entienda. No sabemos quiénes somos, pero sí quiénes hemos sido. Por eso tenemos miedo de fallar. Pero la vida sigue de todas maneras. Y todos nos acabamos sintiendo del mismo modo. Lo más difícil de amar también existe. Nuestros sueños suelen engañarnos. La pantalla basta. Cabe en ella todo lo que es pensable. Cuando miramos una cosa, no miramos su contraria.
Me gusta expresarme, sentir que puedo avanzar, cambiar mis sentimientos, consolarme ante lo indeseable. No me gusta sentirme solo o inútil, ni ser derrotista ni deshonesto, ni estar triste o entristecer a los demás. Quiero ser mejor persona, aunque sepa que es difícil. No porque sea insuperable, sino porque hay tanto que hacer que nunca sé por dónde empezar. Es un ideal. Una y otra vez me veo en esa prisión, donde todos mis sueños son posibles.
He tenido una buena vida. Empieza una nueva etapa y está llena de ilusión. Me siento muy afortunado y agradecido, más vivo que nunca. Quiero seguir así todo el tiempo que pueda. No quiero que termine. Creo que por eso tememos tanto lo desconocido. Porque amamos demasiado lo que es conocido. Una vez lo hemos visto, ese amor es para siempre y no se rompe, ni siquiera después del sufrimiento más extremo. Si esto no es cierto, deseo luchar para que lo sea.
Me he equivocado muchas veces. No me gusta sentirme culpable, sufrir, hacer sufrir ni imaginar el sufrimiento. Es lo peor que tiene esta vida. No el sufrimiento en sí mismo, que todos conocimos en un principio, sino las monstruosidades que surgen de él, por delante y por detrás. Sólo son imágenes, quimeras. Por eso las odio tanto. Porque sé que no son las mejores, sino las peores. Por eso somos tan vulnerables hacia ellas. Lamento que existan, pero sí es cierto que nos fortalecen y no que nos debilitan. Espero que estéis de acuerdo conmigo.
No creo que ser feliz sea tan fácil, pero creo que es posible. No se puede tener miedo a la felicidad. Sólo es nuestro mejor deseo posible. Pasa como todo lo demás y no es más malo que bueno. Simplemente es, como nosotros, como el resto de lo que existe. Porque existimos, aunque sea por poco tiempo.
Si ahora estoy equivocado, como tantas veces, confieso que nunca he creído más en mí mismo, pero me parece una presunción darme ese mérito. El motivo del que estoy más orgulloso es el de ser creyente todavía, a pesar de todo el sufrimiento vivido e imaginado. En proporción, no me averguenza decir que casi todo ha sido imaginado. Esto es totalmente cierto. Hablo de ser creyente en el sentido clásico y creo que todos me entienden.
No debemos dejar que venza el miedo en nuestro interior. Porque somos seres de esperanza, y si en este mundo hace falta tanto amor, no podemos atrevernos a negar el poco que podamos dar. Esto me parece capital e innegociable, pero sé que muchos todavía harán sufrir, siendo la prisión de su locura, haciendo sufrir a los demás. Lamento que flaquee nuestra dignidad entre nosotros, porque creo que dentro de nosotros no lo hace.
Quiero seguir siendo un idealista hasta que me muera. He visto demasiado sufrimiento en este mundo, en lo pequeño y en lo grande. No quiero que sea mayor. No quiero contribuir a eso. Espero que, los que estén conmigo, me ayuden a calmar el sufrimiento con justicia y con entendimiento, si está en nuestras manos. Muchas gracias por leerme. Pero creo que las palabras no pueden superar a los hechos y eso es lo que las hace ser lo que son. Un abrazo a todos los creyentes, a toda la raza humana. Amad con todas vuestras fuerzas. Hasta pronto.
íñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñ
ñv
ñ
ñ
ñ
No hay comentarios:
Publicar un comentario